(MS) Cap.1 – 001 (V1)

Capítulo 1

001

Senjougahara Hitagi ocupa el puesto de “la chica que siempre está enferma”. No se espera participación alguna de ella en la clase de educación física, e, incluso se le permite pasar las asambleas escolares y los honores a la sombra, sola, como precaución contra la anemia o algo así. Aunque hemos estado juntos como compañeros de clase en primero, segundo y finalmente ahorita en tercer grado, nunca la he visto involucrada en algún tipo de actividad vigorosa.

Ella es una habitual residente de la enfermería. Llega tarde, se va temprano o simplemente no se presenta seguido a la escuela porque tiene que ir al hospital para alguna revisión medica una y otra vez. Hasta el punto en el que se rumorea en broma que ella vive ahí.

Aunque ella es la “siempre enferma” de ninguna manera lo parece.
Es elegante, como si las efímeras líneas que forman su cuerpo pudieran desaparecer con un toque y tiene ese aire evanescente, razón, quizás por la que algunos chicos se refieren a ella como la princesa enjaulada, medio en broma, medio en serio.

Seriamente podría decirse que esa frase y sus connotaciones (que no son pocas) describen acertadamente a Senjougahara, o por lo menos, no podría estar más de acuerdo.

Senjougahara siempre está sola leyendo algún libro en algún rincón del aula. A veces ese libro podría ser un tapa dura imponente de gran anchura y otras, juzgando la portada, algún manga que podría dañar tu intelecto permanentemente. Parece ser una de esas lectoras voraces. Tal vez a ella no le importe mientras el papel tenga palabras, tal vez ella tenga algún tipo de estándar claro.

La realidad es que ella es bastante inteligente. Esta entre los mejores de nuestro año.

Siempre que se publican los resultados de las pruebas, el nombre de Hitagi Senjougahara es uno de los primeros diez de la lista. Sin importar el tema y en cualquier examen. Ella es increíble.

Seria presuntuoso de mi parte, estudiante que no pudo aprobar su último examen de matemáticas, el intentar compararme a ella. Opino que nuestros cerebros deben estar estructurados de maneras fundamentalmente diferentes.

Ella…

No parece tener amigos.

Ni uno solo.

Todavía no he sido testigo de como Senjougahara intercambia palabras con alguien. Puede ser que astutamente su lectura constante sea un comportamiento que intenta decirte que no hables con ella por que esta ocupada leyendo, una sutil forma de construir muros a su alrededor.

De hecho, me he sentado en el mismo salón que ella por poco más de dos años y puedo afirmar que nunca le he dirigido palabra, por supuesto, ella a mí tampoco.

Pocas veces he escuchado su voz.

Por lo que puedo y afirmo que la voz de Senjougahara es sinónimo, por lo menos para mí, de un agudo “no lo sé”; frase que pronuncia como un eslogan cada vez que algún maestro la llama en clase. No importa si ella sabe o no la respuesta, su respuesta siempre será la misma. “No lo sé”.

Las escuelas son lugares extraños donde la gente sin amigos forma rutinariamente una especie de comunidad (o una colonia) de personas también sin amigos (yo incluido, hasta el año pasado), pero Senjougahara parece estar exento de esta regla también. Digo, no es como que la estén intimidando. Hasta donde yo sé, ella no está siendo perseguida ni intimidada de ninguna manera.

Como si fuera natural para ella estar allí, con un rostro indiferente, Senjougahara sigue leyendo en algún rincón del aula, construyendo muros a su alrededor.

Como si fuera natural para ella estar allí.

Como si fuera natural no estar aquí.

No es que sea gran cosa. En nuestro colegio de tres años, con doscientos estudiantes en cada grado y durante toda tu estadía; si incluyes las clases de graduados y entrantes y la facultad; terminas compartiendo un espacio habitable con alrededor de mil personas.

La realidad es que es sombrío el preguntarme cuantas de esas personas significan algo para mí.

Aun si tengo la extraña fortuna de compartir clase con alguien durante tres años, y no intercambiar una sola palabra con esa persona, aun así, no lo consideraría como algo triste.

Algún día simplemente miraría hacia atrás y pensaría: Oh, sí, supongo que así fueron las cosas. No tengo idea de lo que haré un año después de graduarme del colegio, pero ciertamente no creo estar evocando la cara de Senjougahara, digo, sin duda es bonita pero probablemente no podría hacerlo.

Y eso está bien. Senjougahara debe estar bien con eso también. No solo ella, sino que todos en mi escuela deben estar bien con eso. En realidad, es algo triste el estar pensando en un asunto que está fundamentalmente perdido.

O eso es lo que pensé.

Pero…

Justamente en alguno de esos días…

Para ser precisos, el ocho de mayo, justo después de que el infernal chistecito que fueron las vacaciones de primavera terminara. Cuando la fantástica pesadilla que fue la Golden Week concluyo y comenzaba mi tercer año en el colegio.

Venia yo corriendo por las escaleras de la escuela, tal vez subía, tal vez bajaba, ya era muy tarde, como era costumbre yo tenía prisa.
En algún momento, llegue aun descansillo y en ese momento … una chica vino cayendo del cielo.
Esa chica era Senjougahara Hitagi.

Siendo sincero, ella no caía del cielo realmente. Simplemente estaba cayendo hacia atrás después de haber perdido un paso al subir algún escalón.

Podría haberla esquivado, pero en lugar de eso, estire los brazos y atrape el cuerpo de Senjougahara Hitagi como si de una princesa se tratase.

Probablemente hice lo correcto.

No. Tal vez no lo fue.

¿Por qué?

Porque su cuerpo, aquel que atrape por reflejo era tan… increíblemente ligero.
Sospechosa—extraña—bizarra—i n q u i e t a n t e m e n t e… ligero.

Como si ella no estuviera aquí.

Así es.

Senjougahara Hitagi pesaba tan poco como si ella no pesara.


TRADUCTOR

Café con Mezcal Staff

“Viva el anime, el café y el mezcal” — Café con Mezcal


CORRECTOR

Espumasaurio Staff

“Disfruten de la serie” — Espumasaurio


GRACIAS POR LEER NUESTRA VERSIÓN